La adicción es una enfermedad caracterizada por la pérdida de control en el consumo de una o varias sustancias adictivas (alcohol, cocaína, cannabis, tranquilizantes, etc.). Esta pérdida del control hace que el adicto, aunque se lo proponga, no consiga dejar de consumir definitivamente por sí mismo. Dentro de las adicciones químicas o dependencias de sustancias estarían la dependencia tabáquica, de alcohol, de benzodiacepinas, de opiáceos, de cocaína, de derivados de la cannabis (hachis), de derivados de las anfetaminas, etc… Otros tipos de adicciones son del tipo comportamental como la adicción al juego o ludopatía, las compras compulsivas, el sexo, las actuales ciberdependencias, etc.

Los objetivos del proceso terapéutico son:
Identificar y diagnosticar correctamente la dependencia del paciente y sus posibles complicaciones orgánicas.
Desarrollar estrategias terapéuticas eficientes para que el paciente comprenda su enfermedad y aprenda a vivir bien sin consumir sustancias adictivas.
Conseguir la reinserción personal, familiar, social y profesional del paciente para alcanzar una vida plena y satisfactoria en todos los ámbitos.
Lograr que familiares y parejas puedan entender esta enfermedad, participar activamente en la recuperación del paciente y normalizar la vida familiar.
Todos ellos basados en programas motivacionales y de prevención de recaídas.